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TEOTIHUACÁN
A 50 km. al noreste de Ciudad de México
Transporte: Autobús a San Juan Teotihuacan, vía la zona arqueológica, desde la Terminal Central del Norte (Eje Central Lázaro Cárdenas, 4907). Salen cada 15 minutos y el billete cuesta $28. El trayecto es de aproximadamente 1 hora.
Horario: De lunes a domingo, 7.00 h. a 18.00 h.
Entrada: De lunes a sábados, $55; domingos y festivos, gratuita; Licencia de cámara de vídeo, $50.
Teotihuacán es, sin duda, una de esos lugares que convierten una visita antes de abandonar México en imprescindible. Esta antigua ciudad, rodeada por las verdes montañas del Valle de México recibe al ojo curioso con dos pirámides monumentales, la Pirámide del Sol y la Pirámide la Luna, y con una apasionante historia que contar sobre el origen, el apogeo y la caída de lo que fuera la ciudad antigua más grande y la capital de lo que llegara a ser un imperio tan vasto que se extendió hasta tierras tan lejanas como Guatemala, Belice y Honduras.
Esta zona arqueológica que ocupa una superficie de unos dos kilómetros cuadrados es uno de los conjuntos de restos de las civilizaciones prehispánicas más importantes de México y la que más visitas anuales recibe. Teotihuacán, gracias a unos trabajos de excavación y conservación cada vez más eficaces, no sólo ha ampliado su extensión considerablemente desde los primeros hallazgos sino que también ha multiplicado con el tiempo su capacidad de transportar al visitante en un apasionante viaje a un pasado lleno de color, devoción, cultura, sabiduría y gloria.
Cuando la ciudad fue saqueada y abandonada, los aztecas siguieron visitándola: Consideraban esta monumental ciudad el santuario de sus dioses Nanahuatzin y Tecuciztécatl y aún a día de hoy sigue siendo centro de peregrinación al que los mexicanos se acercan para celebrar el equinoccio de primavera.
La antigua ciudad suele tener una gran afluencia de visitantes desde las 10.00 h. hasta las 14.00 h. así que, si es posible, la tarde siempre hará la visita más agradable además de dar la oportunidad de observar el comienzo del atardecer sobre las pirámides.
Calzada de los Muertos
Cuesta hacerse a la idea de lo esplendida que esta avenida, que se extiende en la actualidad a lo largo de dos kilómetros, era cuando la habitaban sus fundadores: La impresión de la Pirámide de la Luna, en unos de sus extremos, la Ciudadela, justo en frente de ésta al otro extremo y la Pirámide del Sol, gobernando la zona central, sólo hace que enriquecerse por la presencia de los restos de los palacios que las clases pudientes y los sacerdotes tenían a ambos lados.
El nombre Calzada de los Muertos se mantiene desde tiempos de los aztecas; éstos creían que las imponentes construcciones que ellos conocieron después de que la ciudad fuera destruida, pirámides incluidas, eran tumbas de muertos.
La Ciudadela
La Ciudadela es una vetusta construcción cuadrangular que contiene en el interior de sus murallas varios patios y compartimentos que, se cree, eran las habitaciones que se disponían alrededor de una pirámide principal que, conocida como el Templo de Quetzalcóatl, aún hoy es la reina del patio central. Su intrigante apariencia es realmente llamativa: Las escalinatas que se preservan están repletas de originales incrustaciones y tallados, entre las que destacan dos figuras: la del dios Quetzalcóatl representado por una serpiente cuya cabeza de afilados dientes emerge de la piedra y está decorada con pétalos alrededor del cuello, y la de una criatura con cuatro ojos y dos colmillos con la que la anterior se intercala.
Las investigaciones arqueológicas parecen sugerir que ésta fue la residencia oficial del jefe supremo de la ciudad o, incluso, su centro administrativo.
Teotihuacán es una zona arqueológica a 2.300 metros de altitud extendida sobre un amplio espacio abierto, condiciones ambas que sugieren que el visitante lleve siempre agua consigo, un gorro, y mucho tiempo, o al menos suficiente como para no sentirse forzado a acelerar la marcha más de lo recomendable.
Pirámide del Sol
La Pirámide del Sol es la tercera pirámide más grande del mundo y buena fe de ello dan sus impresionantes dimensiones: Más de 220 metros de base por 70 de altura. Aunque lo más destacable es que su construcción formó parte de una auténtica hazaña: Los mas de 3 millones de toneladas que la componen fueron distribuidos y dispuestos sin que para ello se utilizasen ni animales de carga, ni ruedas, ni herramientas metálicas.
En su base, hay cuevas y túneles que salvaguardaban objetos religiosos y, sobre ella, la interminable escalinata, de más de 200 escalones que supone un auténtico reto para muchos. No obstante, el esfuerzo siempre queda recompensado ya que las vistas desde su cúspide son inigualables. La fachada que da a la Calzada de los Muertos se ubica hacia el horizonte donde casualmente se pone el sol el 19 de mayo y el 25 de julio, días en los cuales el cenit solar se halla justo sobre la cúspide de la pirámide. Anexa a la Pirámide del Sol podemos observar otra construcción en forma de semipirámide con tres cuerpos.
Subir a lo más alto de las pirámides no es tarea fácil y más de uno ha tenido un grave accidente al intentarlo. Para que esto mismo no suceda se recomienda subir y bajar los escalones en zigzag y utilizar todo el alto de la escalera, es decir, subir o bajar un escalón en cada paso.
Palacios de Tetitla y Atelelco
Al oeste de la ciudad se emplaza otro impresionante conjunto de palacios, repletos de murales en un excelente estado de conservación. En el Palacio de Tetitla se pueden ver aproximadamente 120 paredes decoradas con frescos en los que se representan animales y en el Palacio Atelelco los dibujos presentan a coyotes y a jaguares en procesión que se han interpretado como guerreros.
Palacio de Quetzalpapalotl
Al norte de la Calzada de los Muertos se emplaza este majestuoso palacio que se cree que fue la residencia de un supremo sacerdote. En su interior, es digno de mención el pórtico techado que sostienen unas gruesas columnas embellecidas con imágenes del pájaro Quetzal en bajorrelieve, pintadas en rojo y verde y con ojos de obsidiana.
Palacio de los Jaguares y Templo de los Caracoles Emplumados
El Palacio de los Jaguares contiene unos magníficos ejemplos más de murales precolombinos: Las paredes inferiores de varias de sus habitaciones muestran al dios jaguar con plumas, soplando caracoles y rezando al dios de la lluvia, Tlátoc.
En el templo contiguo, una estructura subterránea, se pueden observar grandes conchas decoradas con plumas y flores.
En el interior del recinto de Teotihuacan hay gran cantidad de vendedores de manualidades -estatuillas, máscaras, etc.- hechas con barro, obsidiana o piedra representando temas prehispánicos. Es aconsejable no titubear con los regateos ya que, por ser un sitio tan turístico, se llega a incluso duplicar los precios reales.
Pirámide de la Luna
Hacia el año 300 se erigió la pirámide de la Luna orientada de manera que indicase los solsticios de verano e invierno. Sus 150 metros de base y 42 metros de altura no superan a la pirámide del Sol, aunque su cumbre está al mismo nivel. Cuenta con cinco cuerpos superpuestos y tiene además una estructura adosada con diez pequeños altares que sostienen la primera parte de las escaleras.
Palacio Tepantitla
En esta suntuosa edificación, ubicada a unos 500 metros al nordeste de la Pirámide del Sol, se puede apreciar un espectacular fresco "El Paraíso de Tláctoc", en el que se representa al dios de la lluvia y a un grupo de sacerdotes.
Museo de la Pintura Mural Teotihuacana
Horario: De lunes a domingo, de 10.00 h. a 18.00 h.; domingo
Entrada: Incluida en la entrada general.
Tel.: 958 20 81
Este museo aloja ejemplos de majestuosos murales originales de la antigua ciudad y otros que han tenido que ser reconstruidos pero que son ciertamente comprables en belleza.
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