Bruselas
Costumbres de Bélgica
En la población de Bélgica cabe distinguir dos grupos netamente diferenciados: los valones, de origen celta, que en la actualidad habitan la parte meridional del país, y los flamencos, de procedencia germánica, que ocupan el norte y el oeste. Existe, además, una minoría de origen alemán instalada junto a la frontera de este país.
El belga es, por regla general, amante del hogar y su vida transcurre entre el trabajo y la casa. El pueblo belga ama vivir bien, confortablemente. Sus distracciones preferidas son las salidas al campo los fines de semana y la vida hogareña. En Bélgica viven alrededor de diez millones de habitantes. Entre las tradiciones de Flandes no podemos dejar de nombrar los beaterios. Se encuentran en las principales ciudades y pueblos. Se trata de instituciones monásticas, que actuaban como verdaderas ciudades dentro de la ciudad. Sus habitantes, las beguinas, alejadas del mundo, huían de las preocupaciones de los tiempos. En estos lugares, no obstante, se mantenían las diferencias de clase: las ricas tenían casas mejores que las pobres. Todas las mujeres pronunciaban el voto de castidad y el de obediencia, formando una especie de orden de mujeres solteras o viudas, que vivían bajo la protección de la iglesia. Las beguinas consagraban su virginidad a Dios y dedicaban su vida al rezo y las labores manuales. Pero siempre podían abandonar el lugar si ése era su deseo. La mayoría de los belgas profesan la religión católica (80%). Hay una minoría protestante y judía.