Egipto
Naturaleza en Egipto
Accidentes Geográficos
En medio de tórridas arenas y calcinadas rocas los oasis ofrecen un refugio paradisíaco. Llenos de palmeras y rodeando la única fuente de agua que se puede encontrar en la inmensa nada, se convierten en pequeños paraísos. El dorado y el verde intenso resaltan con fuerza ofreciendo un espectáculo impresionante. En los oasis se pueden probar deliciosos dátiles recién cogidos de las palmeras que seguramente algún nativo le ofrecerá. La flora de Egipto tenía dos especies emblemáticas: la flor del loto y el papiro. Desgraciadamente el loto ha desaparecido por completo y a pesar de que todavía se pueden encontrar papiros en el delta, esta planta ha desaparecido en el resto del curso del río.
Delta del Nilo
La vegetación espontánea se da en el Delta del Nilo, la zona más fértil donde se pueden admirar acacias robinias, eucaliptos, mangos y ficus. También en esta zona se pueden ver grandes extensiones de algodonales, cereales, caña de azúcar y cacahuetes. Abundan olivos y melocotoneros, sobre todo en la Península del Sinaí, mientras que en las zonas de regadío crecen hibiscos, adelfas, buganvillas y fragantes jazmines.
Oasis
Refugios de vida entre la aridez. Palabra mágica que nos transporta a la leyenda, a las historias que crecen sobre las arenas del desierto, a lugar de arribada. Pero tras las imágenes que nos sugiere la palabra se esconde la hermosa realidad de los Oasis de Egipto. Cualquier época es buena para visitar los oasis, excepto los meses de verano. Pero existen algunos aspectos que hay que tener en cuenta para atravesar los desiertos. El primero es que se requiere un permiso especial de las autoridades.
Como se puede imaginar, no es aconsejable aventurarse fuera de las carreteras que conducen a los oasis sin el apoyo de guías locales experimentados. Respecto a la vestimenta, debe ser práctica y ligera por el día, y de abrigo por las noches. El calzado, preferiblemente alto, mejor hasta la rodilla, por precaución ante las posibles picaduras de escorpión o serpientes. Y, por supuesto, no olvidar las gafas de sol y un sombrero. La ingesta de líquidos debe ser constante para combatir la posible deshidratación. Los oasis del Nuevo Valle se hicieron accesibles al turismo durante los años 80, pero aún se puede decir que se conservan intactos y aislados del mundo. Sin duda, los oasis siguen siendo el lugar perfecto donde olvidarse de las preocupaciones.