. El paisaje serrano y el aire fresco que se respira en este lugar lo convierten en uno de los destinos vacacionales más interesantes de los alrededores de la capital madrileña.
Hasta el siglo XIII no aparecen datos escritos sobre esta población, conocida por aquel entonces como
. En el siglo XVI este término englobaría a la aldea y los terrenos circundantes.
Monasterio de San Lorenzo del Escorial
Horario: de octubre a marzo, de 10 a 17 h., y de abril a septiembre hasta las 18 h. Jardín de los Frailes de octubre a marzo, de 10 a 18 h., y de abril a septiembre hasta las 19 h. Cerrado los lunes
Cómo llegar: Línea C8A de Cercanías hasta la parada de El Escorial. El trayecto dura 1 hora.
Web:
www.patrimonionacional.es
Esta inmensa construcción fue concebida para conmemorar la
victoria de San Quintín.
Posee una valiosa decoración, con frescos de Lucas Jordán, lienzos de Velázquez, Goya, Ribera y Tiziano o retratos de monarcas pintados por Sánchez Coello y Pantoja de la Cruz.
La construcción del monasterio comienza en 1563. La primera etapa estuvo dirigida por
Juan Bautista de Toledo, quien al morir fue sucedido por su discípulo
Juan de Herrera, la verdadera y definitiva firma de este conjunto arquitectónico. Tal fue la influencia de su diseño que acabó creándose un estilo característico y denominado bajo el nombre de
herreriano. Ejemplo de esta arquitectura que acabó imitando a Herrera es por ejemplo el Ministerio del Aire en Madrid.
Nada más cruzar la portada principal se encuentra el llamado
Patio de los Reyes, un espacio que conduce al atrio de la iglesia, en donde se puede admirar la famosa bóveda plana. Del templo hay que destacar sobre todo la
Capilla Mayor que acoge un retablo de 26 metros de alto, diseño de Juan Herrera. A los lados del altar se encuentran dos oratorios formados por grupos escultores que retratan a monarcas españoles en actitud de oración firmados por Pompeyo Leoni. También hay que destacar el Cristo de mármol realizado por Cellini.
Debajo del presbiterio, en una capilla circular, se encuentra el
Panteón de los Reyes. Aquí están
enterrados los reyes y reinas madres de Rey desde Carlos I, a excepción de Felipe V y Fernando VI que por deseo propio yacen en La Granja (Segovia) y la Iglesia de Santa Bárbara (Madrid), respectivamente. Por su parte, el
Panteón de los infantes alberga los restos mortales de infantes y reinas que no son madres de Rey.
Otro espacio importante del monasterio es la
Biblioteca, a cuyos fondos donó Felipe II más de 4.000 volúmenes. La
colección está formada por
ejemplares únicos como las Cántigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, manuscritos de San Agustín -siglo V-, un Apocalipsis del IX, 2.000 manuscritos árabes, más de 500 griegos y unos 70 hebreos. Además, otro tanto de impresos, incunables y manuscritos que terminan alcanzando los 4.000 volúmenes.
Los distintos palacios o dependencias dejan al descubierto el contraste de gustos decorativos entre los
Austrias y su época y los
Borbones y la suya. Mientras que las salas de los primeros son austeras, las de los segundos desprenden el lujo propio del barroco. Completando el conjunto está el
Jardín de los Frailes, con una cuidada ornamentación de setos y fuentes.