El naturalismo es una muestra más de la tendencia a ver el lado oscuro de las cosas. Ahora ya no basta con retratar los paisajes cotidianos o narrar historias cercanas a la vida de cualquiera; es necesario expresar los aspectos más sórdidos y crudos de la vida en las ciudades. Emile Zolá es quien mejor expresa la vida popular y descarnada del París de aquella época que iniciaba su verdadero ascenso hacia la democracia.
El Impresionismo
Una serie de pintores pone en marcha, a mediados del siglo XIX, una nueva visión estética: el impresionismo, al cual se le considera como el nacimiento de la pintura moderna, donde la realidad exterior, tanto como la subjetiva, se plasma filtrada por los ojos del artista. Eduard Manet, Claude Monet y Paul Cézanne son los primeros artistas del pincel que se expresaron de esta manera; posteriormente Degas y Renoir se unirán. Más que en otras épocas y quizá favorecidos por la creciente ampliación de los transportes y las comunicaciones, estas novedades francesas en el mundo del arte atraen a creadores de todo el orbe, fundamentalmente europeos, que fijan en su mente la idea de llegar a Francia a aprender, a expresar sus ideas, a ser comprendidos, porque el carácter francés, tan permisivo, tan abierto a lo nuevo, no se espanta e incluso aprecia el arte moderno.
La música también cambia sus cánones en el siglo XIX. Maurice Ravel y Claude Debussy son los músicos más representativos de esta etapa modernista. Rodin, crea obras cargadas de filosofía y erotismo, juega con el nuevo espíritu individualista francés, con una mirada profunda a los sentimientos propios del hombre.
Surrealismo y Cubismo
La zona sur de Francia alberga a los precursores de los movimientos surrealistas y cubistas. Por ahí se establecieron Van Gogh, Picasso y Dalí, al menos durante un periodo de su vida. Lo que buscaban era un espacio tranquilo y estimulante a la vez para sus particulares visiones de la realidad. Y si Francia les dio el espacio que buscaban, ellos le han dado al mundo una visión intensa de lo que es el país galo a través de sus obras.
Literatura
En la literatura, durante los siglos XIX y XX, Francia es tan acogedora como con los pintores y recibe a numerosos escritores que desarrollan sus mejores obras al amparo de la vida en París, Lyon, Niza o Marsella. La inestabilidad política, producto del fin del Imperio, así como las Guerras Mundiales que castigaron duramente al pueblo francés, son periodos alternos a aquellos en que la ciencia, la cultura y el arte florecen en esta nación.