Roma ha sido el epicentro de los dos grandes imperios del mundo occidental: el Imperio Romano y la Iglesia Cristiana. Desde el Foro romano y el Coliseo hasta la Basílica de San Pedro y el Vaticano, y casi en cada plaza, hay historia en tantos niveles que el dicho Roma, la vida no es suficiente debe ser cierto. En cierto sentido, Roma constituye el archivo arqueológico de la cultura occidental.
Generalmente se mantiene que Roma tuvo su origen en los asentamientos que etruscos, latinos y sabinos mantuvieron en las colinas de Palatino, Esquilino y Quirinale (parte de las famosas siete colinas) en el siglo VIII a.C.
Estos orígenes, sin embargo, están teñidos por la leyenda, personificada en los gemelos Rómulo y Remo a los que se atribuye un origen divino ligado al dios Marte. De esta leyenda creció el imperio que llegó a controlar prácticamente el mundo entero conocido en la época.
Los sitios de interés histórico de Roma esconden muchas capas de historia y los restos de antiguas épocas visibles hoy día suelen a su vez levantarse sobre restos aún más antiguos. Uno de los casos más representativos lo constituye la archifamosa Basílica de San Pedro, ubicada una basílica anterior construida por el emperador Constantino en el siglo IV, la cual a su vez estaba sobre una necrópolis donde fue enterrado San Pedro.