San Francisco
Apuntes históricos de San Francisco
Además, en 1848 se descubrió oro en un lugar no muy distante de la ciudad. Muchos de sus habitantes corrieron enfervorizados en busca del preciado metal. Sin embargo, este fue sólo un impulso momentáneo. Quienes habían abandonado la ciudad regresaron para establecer negocios relacionados con el abastecimiento de los mineros y de los buscadores de oro que llegaban en avalanchas desde la costa este del país, desde Europa e incluso desde Australia. Durante estos años, el crecimiento demográfico y económico que experimentó San Francisco fue espectacular. La actividad del puerto se multiplicó por cifras hasta entonces inimaginables. Pero la llegada masiva de barcos y de marineros al puerto de San Francisco provocó la formación de un barrio conocido como la costa bárbara. El alcohol, la violencia y el juego se apoderaron de las calles próximas al recinto portuario, hasta tal punto que la esquina entre las calles Jackson y Kearny recibió el nombre de la esquina de los asesinos. Esta situación fue una consecuencia de la proximidad del oro, del intenso trajín del puerto, de la fulgurante expansión de la ciudad.
En 1849, San Francisco no contaba con más de 800 vecinos. Un año después, cuando California fue admitida como el estado número 31 de la Unión, se había transformado en una ciudad de 25.000 habitantes. Casi todos los recién llegados eran hombres que rondaban los 40 años, por lo que demandaban diversión y entretenimiento. San Francisco les proporcionó lo que buscaban. En cinco años, abrieron sus puertas al público quinientos salones y veinte teatros. En 1917, se aprobaron en California medidas de emergencia para intentar que Barbary Coast volviera a la normalidad. La policía bloqueó el barrio y se cerraron varios clubes y salones. Sin embargo, San Francisco continuó siendo una ciudad contradictoria; conflictiva, rebelde, pero especial y entrañable. Algunos letreros de neón de la época más dura de Barbary Coast aún iluminan las noches de San Francisco.
Terremoto de 1906
Al estar situada en una zona de gran actividad sísmica, la ciudad de San Francisco ha sufrido grandes y destructores terremotos a lo largo de su historia. Aunque en 1767 se registró un movimiento sísmico bastante intenso, el que tuvo lugar en abril de 1906 ha sido uno de los más terribles que se recuerdan. Su epicentro se situó a unos cuarenta kilómetros de San Francisco y se estima que alcanzó los 8,3 grados en la escala de Richter. Durante 47 segundos, las calles se abrieron y los edificios se tambalearon. A las ruinas que dejó el intenso temblor de tierra se unieron las devastadoras consecuencias de los incendios, provocados por la rotura de tuberías de gas o por el desplome de chimeneas sobre estructuras de madera. Uno de esos incendios, conocido como el fuego de los huevos con jamón, comenzó en una cocina en la que una mujer preparaba huevos fritos con jamón para el desayuno y se extendió a lo largo del barrio situado al oeste del City Hall.