II Guerra Mundial
Durante esta guerra Australia combatió junto a los aliados. Sus tierras constituyeron las principales bases para los ataques contra Japón. En 1950 alcanzaron el poder los liberales, liderados por Menzies, quien permaneció en el cargo 16 años. Durante su gobierno, Australia experimentó un gran desarrollo y por tanto, una notable prosperidad.
En el año 1966 los laboristas retomaron el poder al frente de Whitlam, quien a pesar de solo durar dos años y medio, introdujo numerosos cambios. Entre ellos, sacar a Australia de la Guerra de Vietnam, modernizar el país, e incluso abolir la pena de muerte. Fue el primer dirigente que intentó solucionar el problema que había con los aborígenes. Estableció la Comisión de Derechos de la Tierra y devolvió a las tribus el 12 por ciento del territorio australiano, incluyendo el Ayers Rock o Urulu (famosa roca situada en medio del país que es un lugar sagrado para los aborígenes).
Whitlam también hizo crear un nuevo himno nacional que sustituyó al Dios salve a la reina británico, a pesar de que el jefe de Estado australiano seguía siendo la Reina de Inglaterra, representada en el país por un gobernador general.
En el año 1975 Whitlam se ve obligado a abandonar su cargo por de la crisis económica por la que pasa el país provocada por la crisis del petróleo. De este modo entró en el poder el liberal M. Fraser, simpatizante de la política de los Estados Unidos en el área del Pacífico.
Finales del siglo XIX
En las elecciones de 1983, Fraser perdió las elecciones frente al laborista Bob Hawke, que se mantuvo en el poder hasta el año 1991. Fue entonces cuando en plena etapa de recesión el partido Laborista decidió sustituirle por el que por entonces era ministro de la tesorería, Paul John Keating. Éste ganó las elecciones de 1993.
Son en las elecciones de 1996 cuando la coalición conservadora formada por el Partido Liberal y el Partido Nacional gana en las urnas y obtiene 95 de los 148 escaños en la Cámara de Representantes con John Howard como nuevo primer ministro.