Desde hace más de 50.000 años hasta la colonización de los occidentales de Australia, los aborígenes vivieron en este territorio. Durante todo ese tiempo, los nativos utilizaron la pintura rupestre para transmitir historias de padres a hijos. Muchas de estas pinturas se pueden encontrar hoy en día en diversos lugares de la isla.
La llegada a la isla de los colonos provocó que la identidad cultural que había por entonces quedara aislada sólo en poblados aborígenes y se formara una nueva cultura que tomó como referencia las de las personas que iban llegando. Es por ello un lugar multicultural en el que con más de 17 millones de habitantes, se respeta todo tipo de culturas y religiones.
Hasta la Segunda Guerra Mundial los australianos eran en su mayoría descendientes de ingleses e irlandeses.
Sin embargo, al final de la guerra hubo un cambio drástico en los flujos migratorios, recibiendo el país a griegos e italianos en su mayoría, aunque también fueron numerosos los yugoslavos, libaneses y turcos que iban en busca de una vida mejor.
En cuanto a la religión, la mayoría de la población es cristiana, siendo una tercera parte católica. Existen minorías como budistas, judíos o musulmanes.