Sydney
Cultura de Australia
Australia se caracteriza por tener una cultura rica tanto por su tradición aborigen como por el arte heredado de los europeos que colonizaron la isla. Con tan sólo cuatro colores básicos (ocre rojo, ocre amarillo, caolín y negro de carbón) el arte rupestre aborigen está lleno de simbolismos que se manifiestan en una extraordinaria combinación de formas, figuras y fondos. Para pintar estos colores los diluyen en agua, utilizando la punta de un dedo o un trozo de madera.
Los aborígenes normalmente suelen decorar con este tipo de arte todos los objetos de uso cotidiano como cestas, boomerang, cuchillos, escudos, tazas, recipientes, etc. Incluso en algunas ceremonias se pintan el cuerpo y lo adornan con plumas de diferentes colores. Las pinturas aborígenes se definen como expresiones realistas. Los indígenas suelen representar en las siluetas que dibujan de los animales atributos que encuentra dentro de él. También suelen dibujan los huesos, zonas musculares o incluso los intestinos del animal. Generalmente las pinturas tienen un carácter mágico y se hacen para obtener de los espíritus la ayuda necesaria para la caza de los animales pintados. El lazo de unión entre los antepasados y los aborígenes son los tótems. Cada indígena tiene su propio y personal tótem. Éstos se representan de diversas y variadas formas, generalmente con aspecto de animales.
Arte europeo   
A finales del siglo XIX hace su aparición un grupo de jóvenes artistas de los que sus trabajos son considerados como las primeras expresiones pictóricas propiamente australianas. Este grupo llamado la Escuela de Heidelberg, realizó diversos trabajos en acuarela donde se representaba el auténtico espíritu de la vida de Australia. En sus trabajos se muestra la influencia francesa, sobre todo en el tratamiento de la luz (similar al de los impresionistas de Europa). Entre los pintores de aquella época destacan los nombres de Arthur Streeton, Frederick McCubbin, Tom Roberts, Charles Conder, Walter Whiters y Louis Abraham.
Sus trabajos pueden admirarse en numerosas galerías del país. A mediados del siglo XX surge otro movimiento revolucionario en Melbourne. Bajo un nuevo espíritu, jóvenes artistas abren otra línea de trabajo en lo que a pintura australiana se refiere. En este grupo encontramos algunos de los pintores más famosos del país como son Arthur Boyd o Sydney Nolan. En la actualidad los trabajos de Brett Whiteley y Fred Williams han alcanzado gran prestigio internacional.